martes, 3 de noviembre de 2009
Manos
Son unas manos enrojecidas, huesudas, grandes, poco delicadas. Son las manos que hoy la operarán y curarán. No se corresponden a la joven doctora que las tiene como herramienta de trabajo. Es una joven enjuta, delicada, un poco pija quizás, sabedora de su buen hacer, conocedora i amable de su paciente, pero orgullosa profesional que sorprende por su juventud. No se parece en nada al docto sabio que hubiera preferido, quizás esperaba una doctora o un doctor mas mayor, con mas años y mas operaciones en su haber, con experiencia en su cara y que yo pudiera leerla a simple vista, pero me quedo con la imagen de la realidad, sus manos, que en nada son tiernas, que en nada cuidadas, y si muy sacrificadas y curtidas en su labor, enrojecidas de tanto lavarlas una y otra vez con jabones que acaban por enfearlas, sin uñas siquiera para poder adornarlas de feminidad, huesudas y grandes que echarían para atrás a cualquier trabajador del campo. Si ella ha sacrificado unas jóvenes y bellas manos para poder curar, creo que deberé confiar en ella. Y hago bien, creo que si, me dicen que opera a diario y que es una de las mas experimentadas en su campo, me da seguridad, la experiencia es un grado, y la juventud otro que sumado al anterior me gusta y me atrae, lo hará bien, seguro, ella lo está, debo estarlo yo también.
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