viernes, 9 de octubre de 2009

Profesional

A pesar de ser yo uno de ellos, sorprende que cuando te encuentras con la necesidad de acudir a uno esperas que su conocimiento del medio te de la tranquilidad que te falta por tu propio desconocimiento de la situación y ser lerdo en la materia, y es así en la mayoría de los casos, cuando ves que por su profesión, lo que para ti es una crisis de dimensiones catastróficas, pare él es lo habitual, estandard y ordinario, lo cual te tranquiliza en cuanto al procedimiento, pero si bien te da respuestas, concreciones necesarias para tu comprensión de la situación, también te hace mas esclavo y dependiente de su profesionalidad , “estoy en sus manos”, ¿buenas manos,?, ¿malas manos?, ¿suficientes?, ¿las mejores que puedo tener o pagar?..., al final acabas cerrando los ojos y auto-convenciéndote de que acudiendo a él estás haciendo lo correcto, entre otras cosas porque no tienes mas remedio, así que... “alea jacta est”, “pit i collons i endevant”